...
A vuelta de correo.
Y llegan las cartas de los políticos esos.
La subida interruptus se anuncia en un sobre y unos folios con membrete oficial. ¿Llegará en un mes otra similar misiva que anula lo dicho en esta?
Pero los pensionistas encabronados, jodidos, engañados, votarán lo siempre votado. Es como si el santo no hubiera hecho caso a los ruegos cuando operaron a la parienta. Voluntad divina fue que de aquella no saliera, pero a seguir rezando.
Inquebrantable fe irracional. Para eso los educaron.
Quizás alguna epifanía se dé, pero será caso aislado.
Y en el parque, la tertulia de primavera y verano, será igual a la del año pasado (salvo por las bajas que el invierno haya dejado); el que más alto habla, más autoridad que el resto, ese número de oyentes siempre tan apocados.
¡!Escuchen, ha llegado el pregonero que todo lo sabe, al banco de costumbre, con la audiencia habitual, que otorga y calla y, de hablar, es un "qué razón tienes, Arnualdo"!
Da igual la carta, la evidencia, lo tan claro y diáfano; al fachapobre pepero le vas a decir tú. Al pesoista le vas a decir tú.
Ni por pienso.
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