mobile isologo
search...

Qué pequeño el amor que me hizo cuestionarlo todo.

Feb 13, 2026

135
Start writing for free on quaderno

He visto a las mujeres más maravillosas y llenas de vida desmaravillarse y desvivirse por el amor de un hombre. He visto cómo esos hombres, poco atractivos e inútiles, arruinan con gusto la vida de esas mujeres. Como vampiros emocionales absorben toda la sabiduría y el gusto por la vida que desinteresadamente se les ofrece, sin pedir nada a cambio, solo amor. Es que en realidad, ´solo amor´ es un montón, y está bien que así sea. 

He sido esas mujeres y mi alma se ha desdoblado de mi cuerpo de carne y hueso [y sangre] para observar desde arriba cómo me arruino a mí misma por un hombre. Solo ha vuelto a mí cuando ya me he separado de ese poco atractivo e inútil vampiro emocional. 

[Esto puede parecer, hasta el momento, una declaración de odio hacia los hombres, particularmente. Y si bien creo que en su mayoría son los hombres quienes, históricamente, han arruinado todo lo lindo… No lo es, es más bien una declaración de decepción hacia esos que no saben querer y un llamado de atención para quienes hemos sido víctimas de ello. No es culpa mía que los victimarios puedan ser reconocidos en su mayoría como hombres…]

Hoy gozo de mirar con perspectiva una situación que en su momento me consumió por completo. Recuerdo con cariño a quien era antes de conocer al que arruinaría mi gusto por la vida. Me recuerdo como una adolescente que estaba recién saliendo del colegio y que, acompañada de terapia, estaba aprendiendo sobre todas las cosas que admiraba de esta vida y sanando todo eso que le había dolido por tanto tiempo. Ella no tenía idea de que la fría mañana de un lunes en pleno invierno iba a conocer a quien, con el tiempo, le regalaría más traumas que trabajar en más sesiones de terapia. 

Días, semanas, meses, años pasaron y, sin darme cuenta, estaba envuelta en mi primera gran historia de amor. Cuando digo amor, digo trauma. Me encantaría poder contar que todo comenzó mágico y bonito y que con el tiempo se fue desvaneciendo y convirtiéndose en otra historia. Pero, la verdad es que siempre estuvo mal; yo lo sabía perfectamente y muy consciente decidí involucrarme tanto, que su nombre se escuchaba hasta dentro de mis huesos. Luego de muchos ires y venires, eso se terminó. Costó terapia, tiempo, llanto y paciencia para poder desligarme de la responsabilidad de amarlo para siempre.

Con el ánimo de no querer humillarme, no entraré en detalles [esta vez] del porqué, del cómo, de cuánto. Pero solía preguntarme a mí misma qué tanto iba a durar ese sufrimiento y me veía incapaz de salir de allí. Cargaba con la responsabilidad autoimpuesta, porque estoy segura que a él no le importaba mucho, de tener que estar siempre en su vida y que él siempre estuviese en la mía. No lo podía ver de otra manera, otras posibilidades me parecían insanas, imposibles e innecesarias. Yo estaba dispuesta a sufrir toda mi vida si eso significaba que él nunca se iba a ir. Cree expectativas que no alcanzaron ni la mitad. Sembré mis ideales sobre el amor, firmes e incuestionables, porque creía que solo así se sentía el verdadero. Durante mucho tiempo quise que mis próximos vínculos cumplieran ciertos requisitos que había heredado del antiguo. Y cuando alguien me lo discutía o intentaba sacarme esa idea de la cabeza, me enojaba. Vivía enojada, irritada, triste. Me volví arisca. Dejé de quererme, dejé de encontrarme linda, dejé de escribir sobre cosas buenas, solo me inspiraba el dolor. Mi yo de antes era mil veces más simpática, se reía más, creía en la vida y confiaba en quienes la rodeaban. 

Recuerdo una vez en particular; dejé de confiar en mis amigas, sentía que todo el mundo a mi alrededor me mentía, que nadie era fiel al cariño y que todas me odiaban en secreto. Cuando miro hacia atrás, solo siento pena por haber creído tanto en un amor que era de todo menos digno de fe. Ahora, jamás podría volver a permitir que alguien me quisiera de esa manera. 

Así como yo; he leído libros, he visto películas, he escuchado noticias, conversaciones ajenas y he visto a mis amigas perderse completamente en la incertidumbre de amar a un hombre. Pienso en la profunda tristeza que me da ver a mujeres increíbles rebajarse a niveles inhumanos por un poco de amor. Creo que no es justo y juzgo a quien está del otro lado por vernos tan vulnerables y permitirse seguir remando situaciones en las que no quieren estar. 

Pienso en cómo nos permitimos desaparecer cuando amamos, en cómo nos ahogamos en el otro y en cómo somos completamente ciegas en esas situaciones. Si el amor es sano, no debería importar demasiado o ni siquiera se llegaría a esas metáforas, pero cuando del otro lado las intenciones no son buenas, es peligroso el límite de amar entregándose por completo a la voluntad de ese vampiro emocional que se tiene en frente. Una se olvida de lo que quiere y de lo quería antes de saber lo que quería el otro. Sin darte cuenta estás en contra de la monogamia, quieres fluir y amar sin ataduras. O al revés, depende de cada caso. Nada de eso es necesariamente malo, por supuesto. El punto es que una se mimetiza con tal de que no se vayan.

Para aclarar, no creo que sean malas personas, no siempre. Pero me cuestiono si hay algo de maldad, aunque sea un poquitito. Ver como alguien te entrega su corazón con ambas manos, como chorrea la sangre, como mancha todo el camino hasta llegar a ti, observar como ese corazón cada vez late más lento y aún así recibirlo, sabiendo que no serás capaz de sostenerlo, porque simplemente, hacerlo no está en tus planes. No culpo la nadie por no amar, por no corresponder. Jamás podría. Sería hipócrita si lo hiciera. Pero si creo que podríamos evitar tanto sufrimiento siendo claros, porque hay responsabilidad en ser un humano dispuesto a relacionarse con su misma especie. 

Quizá, hasta ahora, esto se esté tratando de un tema de culpas. Pero no es así, de alguna manera, soy bastante responsable de mis corazones rotos. Pero es justamente eso lo que me cuestiono. Hay tanta vida más allá de amar a un hombre, de tener una relación amorosa, de crear un vínculo, como quieran decirle. Y durante mucho tiempo no quise verlo así. 

Durante mucho tiempo, todo lo que amaba de mi antes de ti, lo odié, pero hoy me encuentro haciendo las paces. Hoy me doy cuenta que mi vida no se reduce a amar a alguien más, y esto lo extiendo a todos los vínculos. Que no se trata de esperar, de pedir, de exigir. Hay tanta vida y tantas cosas por hacer que me entristece pensar en todo lo que me perdí por estar sufriendo. El desamor me desarmó de mil formas distintas. Es que nadie te enseña a amar y a veces eso es peligroso, porque aceptas por bueno lo que ni en un millón de años lo será. Ni reencarnado en todas las vidas posibles se podría limpiar ese sucio amor. Ahora, puedo decir con firmeza que el amor que me hizo cuestionarlo todo, era, en realidad, bastante pequeño.



by antonia

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in