Si algún día me voy,
no hagan del dolor una ceremonia
No llenen una sala de silencios incómodos
No caminen despacio por mi nombre
No me lleven flores
Las flores tienen la mala costumbre
de morir demasiado rápido
Si quieren encontrarme,
busquen en otro sitio
Busquen en los márgenes de mis libros
En las frases que subrayé con desesperación
En los poemas que escribí
cuando el mundo me parecía demasiado hermoso
o demasiado triste
para guardarlo sólo dentro de mí
Búsquenme ahí
Entre las palabras
Porque pasé la vida entera
intentando dejar pequeños pedazos de mi alma
esparcidos sobre el papel
Como quien deja migas de pan
para regresar a casa
Y si alguna vez sienten mi ausencia,
no vayan al cementerio
Yo nunca estuve allí
Estaré en la canción
que de pronto les recuerde una tarde compartida
En el mate que se enfría
mientras una conversación se vuelve importante
En la risa inesperada
que aparece en medio de un día difícil
Estaré en todo aquello
que alguna vez amé
Porque uno no pertenece
al lugar donde descansa su cuerpo
Pertenece a los lugares
donde dejó su ternura
Y tampoco me lloren demasiado
Lloren si lo necesitan
Pero después salgan
Miren el cielo
Abracen a alguien
Escriban una carta
Enamórense
Equivóquense
Vuelvan a empezar
Hagan ruido
Hagan memoria
Hagan vida
Porque eso fue siempre
lo único que quise hacer
Vivir
Vivir hasta gastar las suelas
Hasta vaciar los bolsillos del miedo
Hasta llenar el corazón de nombres,
de historias,
de despedidas que valieran la pena
Y cuando llegue ese día,
cuando la muerte finalmente toque mi puerta,
espero no encontrarme escondida
Ni arrepentida
Ni esperando
Quiero que me encuentre ocupada
Amando
Escribiendo
Mirando una puesta de sol
Preparando un mate
Abrazando a quien amo
O intentando convertir una emoción imposible
en un puñado de palabras
Que me encuentre viviendo
Porque al final,
la verdadera tragedia
nunca fue morir
La verdadera tragedia
sería llegar hasta la muerte
sin haber estado verdaderamente viva
Y si alguna vez mi nombre se desvanece,
si los años terminan por borrar mi voz,
si el tiempo hace su trabajo inevitable,
todavía me quedará una esperanza
Que alguien abra una página cualquiera
Lea una línea
Sonría
Y por un instante,
sin saberlo,
me devuelva al mundo
Porque no se muere quien se va
Sólo se muere
quien deja de ser recordado.
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