Hace tiempo que no estás aquí, que tu presencia no se encuentra en aquellas tardes más frías, en que tu café no se encuentra humeando frente a mí. ¿Qué estarás pensando? Ni siquiera dijiste adiós…
Y sin embargo, aún guardo tu taza en el estante, como si el tiempo pudiera devolverte en un parpadeo.
Las sombras de tu risa siguen colgadas en las paredes, y el silencio lleva tu nombre, aunque no lo pronuncie.
Me pregunto si a veces el viento también te habla de mí, como lo hace conmigo, cada vez que me visita.
Hay días en que me miento—me convenzo de que saliste por un momento, que el pomo de la puerta volverá a girar, y tus pasos, despacio, llenarán el pasillo. Pero sólo vuelve la noche, con sus preguntas sin respuesta, y la costumbre de esperarte, aunque ya no tenga sentido.

caótica
el caos danza donde mueren las certezas, tejiendo belleza en medio del abismo. no es ruina, es renacer sin forma, una melodía rota que aún sabe cantar.
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