Lo mío es provocarte,
¿no lo notaste?
No con el cuerpo,
sino con la pausa.
Con esa forma de sostenerte la mirada
medio segundo más de lo correcto.
Amo escucharte
cuando dudás.
Cuando elegís las palabras
como si cada una pudiera delatarte.
No sé cuánto podrías contarme
si dejaras de esquivar mis ojos.
Ni si, en lugar de hablar,
acortarías la distancia.
Igual no dejaría de mirarte.
Ni —mucho menos—
de tensar ese hilo invisible
que vibra cada vez que me acerco.
Tal vez,
si no evitaras tanto verme,
lograrías olvidar
lo que no querés decir en voz alta.
Porque yo no pregunto.
Provoco.
Desordeno tu calma.
Hago que el aire pese distinto
entre nosotros.
Y a veces me pregunto
si debería correr.
Pero me quedo.
Me quedo en ese borde
donde tu respiración cambia,
donde la posibilidad
se vuelve casi tacto.
Lo mío es eso:
no tocar,
pero dejar la marca.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in