Mi madre dijo que yo era un "potencial desperdiciado"
Yo me pregunto: ¿Qué será un potencial bien aprovechado?
Desde niña me he sabido habladora, caminando detrás de quien no me escuchaba, tiraba palabras como piedras para que alguien —cualquiera— las recogiera, porque necesitaba alguien que me viera existir.
Me sentía sola, hablando de cosas que los demás no querían escuchar ni tenían interés en saber.
Comprendí entonces: debía dejar de perseguir a los demás y perseguirme a mí; vaya suicidio, niña.
Si tuviera que elegir de nuevo, elegiría dejar de perseguirme; es abominable, la penumbra más grande.
Durante mi persecución me encontré extraña en una tierra ajena, habitaba un planeta que no quería compartir con nadie, yo era un verde tímido lejano de los árboles frondosos.
El insomnio se volvió absurdo e irónico dejando un vacío en el camino donde hasta recé plegarias.
Los días eran largos y las noches cortas, me amedrentaba el corazón ser silencio frente a un mundo lleno de ruido.
En ese entonces pensaba que había acabado con mi voluntad pero un hallazgo se presentó, el desdoblamiento se me acerco, me había encontrado, escribiendo.
Resultaba que, el llamado “potencial” era la dichosa malagradecida voluntad que a pesar de haber sido acorralada seguía arrojando piedras en medio de la embriaguez.
Cómo dije, fue abominable, incontenible, aplausaba, galopaba y vibraba; la soledad habrá de haber sido más fría y nostálgica. La mía era —por si no habrá quedado claro ya—, un potencial salvaje.
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