Supongo que soy experto en temas de defunción
o será que ya nací con esta maldición
porque el impulso de escribir mi testamento
hace días que me mantiene despierto.
Mis sueños más lúcidos tienen un final trágico
pero yo observo desde mi ataúd
como si pudiera volver desde el más allá
casi como si supiera
que ese no fue mi final.
Contemplo a los visitantes de mi tumba,
veo las lágrimas que pronto se secarán
como las flores que luego tirarán,
junto a una foto que nadie recordará,
y un alma sepultada que nadie extrañará.
Pude verme al espejo y acomodé mi cabello
pero no reconocí mi aspecto,
mi cuerpo no se daba cuenta
que llevaba tanto tiempo
estando m u e r t o.
Es que nunca sentí la diferencia,
nunca escuché ninguna condolencia
me acostumbré a vivir en dolencia.
no tuve tiempo de hacer una carta final
un poema que dure toda la eternidad
quizá...
tendrán que valorar los que quedaron
esos que en mi cuarto se empolvaron.
quizá...
nunca me dí cuenta que estaba muerto
porque del tema me volví un experto
y morí esperando
cambiarle el final al cuento.
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