la ira suele tener otros nombres
solo si observás profundamente,
allá abajo, donde tus pies no llegan a rozar
ni un ápice de mi alma,
incluso aunque lo grite
con toda la fuerza que me queda en el cuerpo,
incluso abriéndome
de par en par,
sigo siendo prisionera
de una mirada que nunca me encuentra,
mientras acaricio tus manos por inercia,
sabiendo exactamente el recorrido de tus dedos
como si alguien me enviara a buscar mi casa
con los ojos vendados,
¿qué se hace
al llegar a un lugar donde nadie te espera?
¿qué se hace
al tocar una puerta que nadie responde?
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in