Extraño el roce de nuestras manos que
provocaban chispas de explosión en
mi estómago.
Extraño tu voz y cada mínimo
detalle que me recuerda a vos.
Extraño el roce de tu piel que creaba
mariposas y me erizaba el cuerpo.
El aire fresco que nos envolvía se
sentía caliente,
y el tiempo se reducía a una pequeña
fracción de segundos.
El toque de tu piel era tan eléctrico que
provocaba corrientes eléctricas
en mi corazón,
y este palpitaba de formas aceleradas.
No sabía que tan nerviosa podía ponerme
junto a alguien hasta que te conocí,
y con cada cosa que pasaba, me sonrojaba.
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