Sos el fuego que derrite el glaciar
de mi pecho,
inundando mi casa de aquel calor infernal
que se siente cálidamente como un hogar.
Me hacés vivir,
queriendo poder ver tus ojos
por toda la eternidad.
Y a veces me pregunto si ya tendremos
un destino escrito,
en el que nos quedemos juntos
sin separar caminos.
Te amo como jamás podría amar
a alguien nuevo,
porque sos el verdadero amor de mi vida.
Y creo que jamás podría existir alguien
que pueda compararse con vos,
que su piel se sienta como un hogar,
como vos.
Y creo que no me importa ni
siquiera pensarlo,
porque te amo demasiado para pensar
en la idea de perderte o que te alejes.
Y aquello que encontré en tus ojos:
un amor tan desconocido que aterra
y emociona por partes iguales.
Me aferro a cada melodía que resuena
para nosotros,
queriendo buscar las bases de algo sólido.
Y podría ir a la guerra por un corazón
como el tuyo,
que lo cura todo.
Y creo que amarte es poco,
porque merecés ser venerado
por tu luz divina.
Te amo con cada célula que me conforma
y te pienso cada segundo de mi día.
Ni siquiera sé de qué forma gritar que te
amo al mundo entero;
siento que ni siquiera las palabras
describen lo que siento.
Y a veces me siento tonta,
aburrida y deprimida,
pero cada segundo a tu lado,
con tus palabras,
me hace sentir como si
el sol volviera a existir para mí.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in