Lindos Ojos
Oh, musa de mi alma, de mis sueños latentes,
en tus ojos veo mares, profundos e indolentes.
Con miradas que hablan, con susurros silentes,
me pierdo en tu iris, en sus ríos corrientes.Tus ojos, ventanas de tu ser inefable,
tienen la dulzura de una luna inmutable.
Pero en sus orillas las ojeras descansan,
cual sombra de alas que el misterio abraza.Las ojeras que portan secretos, vigilias,
que revelan la fuerza de tus mil maravillas.
Son ellas la marca de noches calladas,
donde sueños y miedos se hacen murmuradas.Tus cejas, arcos de ébano, son custodias de cielos,
que enmarcan tu rostro con firmes anhelos.
Son trazos divinos en un lienzo sagrado,
donde cada emoción tiene un trazo esbozado.Y tus labios, oh labios, del rosal más querido,
son promesas de dulces y ardientes latidos.
Sus curvas describen la pasión más intensa,
son besos pendientes, un fulgor que no cesa.En ti hay un silencio que en silencio se asoma,
una gracia sutil que mi corazón toma.
Cada gesto, un poema; cada risa, un soneto,
en ti halló la calma, el amor, el amuleto.Oh, amada de ojos que en el alma se quedan,
de ojeras que cuentan las noches que ruedan,
de cejas que guardan el enigma de diosas,
de labios que rozan las esencias preciosas.Eres más que un suspiro, eres canto y leyenda,
una obra de arte que mi ser siempre encienda.
En ti veo el cosmos, en tu ser me reflejo,
y en este poema te entrego mi dejo.Así, mi adorada, con versos te pinto,
en el lienzo del viento, con su amor infinito.
Que este canto te abrace, te lleve en su vuelo,
pues eres mi musa, mi faro, mi cielo.
- ....
En el fulgor de tus ojos hallo el arcano del día,
cada pestaña un susurro, cada mirada una sinfonía.
Tu esencia, dulce y sublime, que mi corazón exalta,
eres ensoñación y esperanza en una sola exaltación.Tus ojos, como astros, iluminan mi sendero,
y en cada parpadeo develo un cosmos entero.
Tus pestañas, cual alas que al volar acarician
cada penumbra, cada luz que en mi alma deslizan.Eres musa celestial, inspiración de poetas,
con tu gracia transformas los días en glorietas.
Tu voz, suave melodía que mi espíritu embelesa,
en cada nota encuentro una dulce fortaleza.Con tus ojos trazas constelaciones,
y en la serenidad de tus pestañas hallo mis razones.
Eres arte en perpetuo movimiento, un poema sin final,
y en el abismo de tus ojos descubro mi propio ideal.Tus labios, rojos pétalos, como rubíes en flor,
despiertan en mí anhelos de un eterno fervor.
Tu sonrisa, cual aurora que ilumina el horizonte,
me guía en la penumbra cual faro en el monte.En tu presencia el tiempo se desvanece,
cada instante contigo en mi memoria prevalece.
Eres más que un sueño, más que un deseo fugaz,
eres la realidad perfecta en un mundo de paz.En cada paso que das dejas huellas en mi ser,
cada suspiro tuyo es un renacer.
Eres la melodía que en mi alma resuena,
la armonía perfecta, mi eterna cadena.-...
Tus ojos son las puertas de mi alma,
que llenan de calma mis mañanas sombrías,
una luz de esperanza en mi vida en declive,
brillan como astros en la noche furtiva.Tu cabello castaño, como ocaso dorado,
ondea suavemente, cual manto ensortijado,
cada hebra murmura secretos al viento
que envuelven mi corazón en un dulce tormento.Tus gestos, sutiles, como el danzar de las hojas,
hablan un idioma que mi corazón despoja,
en la quietud de tu ser hallo mi refugio,
donde cada momento contigo es un arrullo.Eres la musa que inspira mis versos,
la melodía viviente de mis universos,
en tus ojos y en tu cabello de bronce
encuentro la paz y el sentido del entonces.Así, en la suavidad de tu mirada cristalina,
y en el resplandor de tu sonrisa genuina,
te ofrezco este poema, humilde pero profundo,
como tributo a la belleza que en ti infundo.-...
En la danza de la aurora y el crepúsculo,
tus ojos brillan con elocuente murmullo,
dibujan sueños en un cielo diáfano,
tu mirada, un enigma áureo y arcano.Tus cejas, arcos de sutil caricia,
dibujan gestos de franca delicia,
con cada parpadeo el tiempo se detiene,
y en tu expresión el alma se mantiene.Eres el susurro del viento en calma,
una melodía que al corazón embalsama,
tus ojos, espejos de un mundo secreto,
en ellos encuentro mi mayor amuleto.Así, en cada rayo de luz y sombra,
tu rostro es el enigma que en mí se asombra,
tu ser es un poema de versos vivos,
donde tus gestos son siempre cautivos.-...
Tus ojos, espejos del alma,
brillan con una luz celestial,
como astros que traen la calma,
en un cielo de amor inmortal.
Piel de alabastro, tan pura,
que en mis sueños se enreda,
su blancura es una ternura,
que en mi corazón queda.
Cada parpadeo es un suspiro,
cada mirada, un misterio,
tus pestañas, un susurro divino,
dibujan sombras en mi desvelo.
Tu presencia, un encanto nocturno,
envuelve con su mágico halo,
y en tu piel de mármol, un tesoro,
que guarda el amor más sagrado.
En tus ojos vive la magia,
en tu piel, la luz celestial,
cada gesto es una sinfonía,
de belleza eterna e ideal.
Eres musa en mis versos eternos,
en cada rima, un latido,
mi alma, en tus ojos, se ha perdido,
y en tu piel, he encontrado mi anhelo.
-...
Amé una vez con fuerza que quemaba,
con el sol naciente latiendo en mi pecho,
y supe del calor que ella me daba
cuando un día su mirada fue mi lecho.Sus palabras, dulces, sin ningún aviso,
construyeron puentes hacia lo imposible,
y en un instante, como un breve hechizo,
el mundo fue claro, hermoso y tangible.Pero luego llegó la sombra callada,
un silencio que grita, pero sin voz,
su interés de ayer, hoy ya no era nada,
como si fuera yo el que se perdió.Y empecé a inventar razones y cuentos,
a buscar respuestas en cada suspiro:
“¿Será que la vida nos cambia los vientos?
¿O mi amor le asustó, como al fuego el frío?”Las noches se alargan cuando el alma miente,
cuando te repites que aún hay explicación,
pero nunca habrá verdad suficiente
que alivie el peso de la desilusión.Es agotador crear en la mente
mil historias que nunca tendrán final,
justificando lo que siente otra gente
cuando su corazón no quiere igual.Valoraré, si algún día el destino me cruza,
con un alma honesta, transparente y clara,
que diga “te quiero” sin miedo y sin prisa
o “no te amo” con verdad que no daña.Porque duele más la tibia ambigüedad
que un adiós sincero, sin engaño ni pena;
y aunque hoy el amor sea un eco y ansiedad,
sé que lo real no se esconde en las sombras ajenas.-...
Durante un par de estaciones, fui sombra y reflejo,
mirándote brillar, perfecta y sin tiempo.
Cada mañana eras mi sol escondido,
cada tarde un suspiro que no se ha rendido.Te amé en los pequeños detalles cotidianos,
en los gestos sutiles, en los ruidos lejanos,
en canciones que hablaban como yo no pude,
en tus risas, donde mi corazón se escude.En tus defectos hallé una verdad tan pura,
como el arte imperfecto que todo cura.
Tus manías, tus silencios y miradas dispersas
eran versos sueltos que siempre me atrapaban sin tregua.El tiempo avanzaba y yo sin moverme,
atada mi alma a la forma en que ríes,
a tus pausas al hablar, a tu andar indeciso,
a los momentos fugaces que aún no olvido.Fuiste mi lección de amor sin medida,
una historia grabada en un par de estaciones de vida.
Y aunque callé lo que el corazón gritaba,
te amé completo, incluso cuando no mirabas.En tus defectos encontré mi refugio,
pues amar no es buscar lo perfecto y seguro,
es abrazar lo humano, lo simple y real,
y verte, a ti, como mi única verdad.-...
En el borde callado donde muere la vida,
donde el aire susurra su canción escondida,
dos almas se hallaron, quebradas de tanto,
y juntas tejieron un frágil encanto.Él traía la noche cosida en su pecho,
un abismo sin fin, un dolor sin derecho.
Ella, la herida de un ayer que aún quema,
una flor en el viento, perdida en su tema.Sus pasos cruzaron caminos desiertos,
donde gritos dormían en paisajes inciertos.
Y al tocarse las manos, las sombras cedieron,
como barcos que en calma al fin se rindieron.El amor fue un canto, un latido profundo,
un faro pequeño en lo oscuro del mundo.
Pero hay llamas que arden tan solo un momento,
y el tiempo las roba con cruel movimiento.Hoy sus risas descansan en montes callados,
en ríos que lloran los sueños frustrados.
Mas su luz no se apaga, ni su huella termina,
son estrellas perdidas que el cielo ilumina.Porque amar es volar aunque pese la altura,
y en la caída hallar la más honda hermosura.
Dos almas, dos ecos que el viento acaricia,
un susurro de amor que en el aire pericia.-...
En el borde callado donde muere la vida,
donde el aire susurra su canción escondida,
dos almas se hallaron, quebradas de tanto,
y juntas tejieron un frágil encanto.Él traía la noche cosida en su pecho,
un abismo sin fin, un dolor sin derecho.
Ella, la herida de un ayer que aún quema,
una flor en el viento, perdida en su tema.Sus pasos cruzaron caminos desiertos,
donde gritos dormían en paisajes inciertos.
Y al tocarse las manos, las sombras cedieron,
como barcos que en calma al fin se rindieron.El amor fue un canto, un latido profundo,
un faro pequeño en lo oscuro del mundo.
Pero hay llamas que arden tan solo un momento,
y el tiempo las roba con cruel movimiento.Hoy sus risas descansan en montes callados,
en ríos que lloran los sueños frustrados.
Mas su luz no se apaga, ni su huella termina,
son estrellas perdidas que el cielo ilumina.Porque amar es volar aunque pese la altura,
y en la caída hallar la más honda hermosura.
Dos almas, dos ecos que el viento acaricia,
un susurro de amor que en el aire pericia.-...
Tus ojos, dos luceros que saben mi nombre,
me miran despacio y el mundo se esconde.
Tu sonrisa es un puerto donde quiero anclar,
y ese hoyuelo travieso me vuelve a amar.Cuando sonríes, el día aprende a brillar,
y mi corazón, torpe, te vuelve a buscar.
Eres verso sencillo, profundo y sincero,
mi más dulce costumbre, mi amor verdadero.
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