mobile isologo
search...

¿Podrías...?

Apr 19, 2026

12
¿Podrías...?
Start writing for free on quaderno

Podrías aguantar, claro que lo harías.
Viviste atrocidades peores, por supuesto. Aguantarías lo que estoy pasando.

Pero, en su defecto,
¿aguantarías lo que estoy pensando?

No digo que no puedas,
solo te pregunto si serías capaz.

Si podrías, con esa mente tuya, tan compleja y simplista al mismo tiempo,
aguantar todo lo que pienso cuando te escucho suspirar,
o cuando te veo con esos ojos…

Esos ojos tuyos que no sé qué tienen,
pero tienen algo que definitivamente no me gustan.

¿Vas a poder aguantar
las vueltas que te va a dar el estómago al verte,
al sentir tu aroma,
al escuchar tus pasos venir?

Ese temor,
esa incomodidad,
ese temblor en las manos,
cómo se te tensa la espalda, el cuello,
y cómo tus sentidos se despiertan por completo
por la ansiedad que te da verlo.

Ese sudor frío,
esa voz entrecortada,
esa respiración tan baja
que ni siquiera deja que el oxígeno llegue al cerebro.

Ese estado de alerta.
Ese estrés que te consume.
Ese pánico que no te deja pensar con claridad.

Y esas ganas de irte.
A donde sea.
Pero irte.
Viva o muerta,
pero irte al fin.

¿Podrías aguantar el dolor de sentir todo eso
mezclado con la culpa de sentirlo?

Porque, claro, no todo ha sido malo.

Ese temor, estrés, vergüenza, humillación, enojo, ansiedad, resentimiento
se convierten automáticamente en arrepentimiento y en culpa
al recordar todo lo que vivimos juntos:

las risas,
las charlas,
la confianza,
el poder hacernos cargo el uno del otro en ciertos momentos,
y sobre todo la gratitud
y la admiración que te tengo desde que te conocí.

Todo eso hasta que recuerdo frases.

Esas frases en específico
que me dieron vuelta la psiquis,
la estabilidad emocional
y el mundo.

Mi forma de verme.
De percibirme a mí
y a mis logros.

Y creeme,
te odié.

Te odié como a ningún otro ser humano.

Pero no por lo que hayas dicho o provocado,
sino por la incongruencia
entre tus palabras
y tus acciones.

Porque me hacías creer que me amabas.

Y, en lo personal,
yo no le diría eso a la persona que amo.

Me das a entender que vivo en una farsa,
en una red de engaños
de la cual tal vez puedo salir…

pero no quiero.

Porque, a fin de cuentas,
tu mera existencia
me hace gozar
y rebosar de felicidad.

Pero —como dije—
para mí esto son blasfemias.

Este destrato que me das
yo no se lo daría a la persona que amo.
Por nada en el mundo lo haría.

¿Es que acaso ya no soy merecedora de tu amor?
¿Alguna vez lo fui?

Por favor,
decime en un susurro que me amas.

Por favor,
demostrame aunque sea con una palmada en la espalda
que me querés.

No soporto la idea
de no ser merecedora de tu amor.

Pese al enojo,
pese al rencor,
pese a todas estas emociones contrarias al amor,

te juro por Dios
que no soy capaz de aceptar una realidad
en donde no me quieras,
en donde me desplaces,
en donde yo no te haga falta,
o en donde mi ausencia, para tí,
carezca de presencia.

Odio que llores.
Odio que sufras.
Odio verte triste.

Pero, solo para que mis sospechas perezcan…

¿llorarías por mí?
¿sufrirías por mí?
¿te entristecerías por mí?

E incluso más que eso
¿te sentirías como yo me siento por vos?

Lo dudo.
Lo dudo profundamente.

Y eso me causa un dolor
que no puedo explicar.

Un vacío
que no puedo llenar.

Un deterioro en el pecho
que no logro sanar.

Ojalá algún día me ames
tanto como te amo.

Y ojalá algún día aprendas a amarme
de la forma en que te amo:
con consideración,
con tacto,
con alegría,
y sobre todo
con certeza.

Te amo, papá.

Valentina marisol farias

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in