Yo no miento
cuando digo
que te amo.
Yo no soy lo necesario
para levantar tu vestido.
Fumo y luego busco
tu brazo más cercano
para besarlo.
La misma rutina
del día pasado:
besos, pecados falsos
que solo pasaron en mis sueños de temperatura.
Tienes algo venenoso,
adicto, que me hace volver contigo.
Algo hermoso
que te hace ver como un demonio.
No me mientas,
no me rechaces,
no me alejes
de lo que amo.
Yo no soy como esos imbéciles
que solo quieren tu cuerpo.
Yo no soy como esos imbéciles
que solo te utilizan
para subir su ego.
Yo sí te amo.
Alterando mis medicamentos,
alucinando con tu maldito espejo,
suicidándome en tus malditos labios secos,
soñando sobre un cuarto incendiado,
siendo alérgico a tus flores.
Tocando tu puerta
todos los días,
borracho, alterado,
rogando
un espacio.
Hablando con tu tonto ego,
pero no contigo;
evitando tu olor vicioso.
Yo no soy como esos imbéciles
que solo te miran.
Yo no soy como esos imbéciles
que solo te insultan.
Yo sí te necesito.
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