Mami, ¿qué pasa? Me asfixias, me estás matando poquito a poquito. Creo que estás ciega, estás nublada. ¿Qué pasa? ¿Qué es esta rabia que viene de ti? ¿Estás rabiosa por mí, por tu vida, por tus decisiones?
Mami, te necesito. Te necesito tanto que no me importaría que me clavaras tus dagas, dagas que ya están con sangre, que ya las usaste muchas veces. Pero noto tus manos… tus manos tiemblan. ¿Tienes miedo, mami? Si tienes miedo, ¿por qué no vienes a mí? Cómo quisiera ir a tus brazos. Tiemblas y, aunque tengas una cara de rabia, de impotencia, de decepción, tus ojos, mami, me dicen algo, que no quieres ser así.
¿Qué es todo lo que guardaste en tus 57 años de vida? Mami, sí sabes que yo estoy para ti, ¿verdad? Tal vez nunca me escuchaste o tal vez nunca me escuches, mami, pero siempre tendré mis brazos, mis manos, mi corazón extendido. Aunque ya me clavaste tu puñal, yo, muerta en vida, todavía te seguiría abrazando, a pesar de que mi sangre, mi corazón, mi alma, mis sentimientos estén quebrados.
Soy como un platico, mami, un plato que nunca usaste para lavar ni para poner la comida. Sé que preferiste otros platos, mami, porque creíste que te servirían, que comerías mejor. Pero, mami, ellos se rompieron y te cortaron, y cuando quisiste tomarme a mí, el pequeño platico, te dio miedo y me rompiste.
Y aquí sigo, hecha pedazitos en el suelo frío, esperando el día en que quieras volver a recoger lo que siempre fue tuyo.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in