Soy una pequeñísima saltarina por las locuras de la vida. Voy saltando bajo el sol, por caminos donde puedo ver algunos agujeros bajo mis pies. Tienen tu nombre. Así, a veces, apareces en mis días. Superficialmente. Es como que puedo rozarte, pero no llego a tocarte y vuelvo a la mesa donde estoy sentada, rodeada de soledad o solitariamente acompañada y sonrío, sutil, levemente, pensando que me gustaría estuvieras justo ahí (aquí), en ese segundo, en esa mirada, en esa silla vacía. Voy saltando sobre tu nombre, cantando y diciéndome "ole" a mí misma cada vez que paso muy cerquita.
El problema son las veces que no puedo esquivarte y caigo. Profundo. Duro. Y te siento en las entrañas que me recuerdan el dolor que sentía mi abdomen cada vez que tus dedos se apoyaban en él y yo los sentía tan dentro mío como lejos, muy lejos ya. Y caigo. Como Alicia, no dejo de caer. Y a mi alrededor se van dibujando todos tus demonios. Puedo verlos. Y recuerdo que siempre quiero olvidar. Quiero olvidar el perforante dolor de estómago que me genera caer en estas ratoneras. Lo rápido que mi cuerpo vuela, empujando cualquier esperanza hacia el fondo bien hondo de este hoyo cada vez más profundo.
Ya no caigo tan seguido en estas bocas de infierno, pero las veces que aun sí, por el amor de Dios, no solo el cuerpo se me desintegra, el alma sale a buscarte, famélica, arrastrada, negadora, tiritando, ahogada, súbdita, irracional, obsesionada, sedienta, atrapada. Fantasiosa. Siento el viento negro reposarse sobre mis orejas y cada palabra que pronunciaste alguna vez se reproduce en bucle en el canto de mis oídos. Recuérdote hablando del canto de mis ojos. Todo de las comisuras de tu boca hacia afuera sonaba filarmónico, simbólicamente platónico. Agraciadamente ajeno. Desgraciadamente magnético.
No te tengo a mi vera, suena la música que dejé corriendo en el baño mientras desnuda te regalo lo último que le queda a la tinta de mis dedos, al menos por esta noche. Cierro los ojos. Es como la fiebre cuando quema, acompaña la voz de alguien más.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in