¿Te has ido deshaciendo de los pedacitos de mí? ¿De lo que fui? ¿Aún conservas la carta que impregné en mi perfume para que recordaras la fragancia de mi piel al leerla? ¿O el papel perdió su aroma y, en cambio, dejó nada más que una estela añeja y húmeda? Recuerdo que dijiste guárdala en un lugar secreto para jamás perderla, pero me pregunto si has olvidado el camino a ese lugar y ahora no es nada más que un tesoro recóndito al que encontrar. La taza pintada en los colores de la esperanza que sentimos al estar con la otra ¿aún la conservas? ¿Aún sigue siendo tu favorita, o guarda polvo detrás de otras tazas y platos en un estante, siendo un recordatorio molesto que prefieres evitar? No te culpo si es así, ¿quién quisiera desayunar en una taza cargada del pasado?
Todo aquello que guarda pedacitos de vos lo he ido guardando de forma casi inconsciente y, a la vez, dolorosamente consciente, en los rincones de casa que jamás visito. Las fotos que un día fueron preciadas ahora me dan la espalda, y el rubor que solía decorar mis mejillas no es nada más que un fragmento roto sin arreglo. Jamás volverá a pintar del mismo tono mi piel. Me niego a desechar estos recuerdos que ahora no son más que eso, recuerdos, que encapsulan momentos que solo viven en un pasado al que jamás tendremos la alegría de visitar juntas. No habrá más como estos, ni fotos que reemplacen las viejas, ni tazas que compartir, ni rubor que retocar. Y algún día, también olvidaré los rincones donde guardo tu recuerdo.

entrejido
Escribo todo lo que dije, lo que no dije, lo que sentí, lo que no me anime a sentir, entre otras cosas
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