Mi mirada se centra en la ventana de mi habitación, la casa está vacia en silencio, pero mi mente está llena de recuerdos. Mis ojos sueltan una pequeña lágrima seca que recorre mi mejilla en señal de ayuda, buscando tu calidos brazos al rededor mio...
Paso las horas mirando el reloj, esperando a que den las dos para verte entrar por la puerta, me quedo en el sillón sentada a que llegues como un perro espera a su dueño. La mesa ya preparada para dos, las velas consumidas y una insipida flor marchita en el jarrón, me siento con ambos platos frios y moscas al rededor, dandole las gracias a Dios para despues levantarme sin siquiera haber provado bocado.
Mantengo las luces apagadas, asi mi corazon no siente nada, hace meses que siento que ya no late: a veces me gustaria arrancarlo de mi pecho y entregartelo para convencerte de que te quedes, pero ya es tarde, un año tarde. Cierro los ojos, sentada en el sillon donde veiamos peliculas de amor diciendo que eramos nosotros cuando una pareja enamorada aparecia...esta vez estoy sola, con la pantalla de la tele en negro reflejando mi cuerpo sin vida lleno de pastillas en el suelo.
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