Después de Cromañón, el problema no fue solo qué se hizo, sino cómo se eligió mirar.
El dolor colectivo no se sostuvo en el tiempo con la misma intensidad con la que se sostuvo la búsqueda de responsables visibles. Había una necesidad social de ordenar el caos, de cerrar rápido una herida que incomodaba. Y en ese proceso, el foco se fue acomodando hacia donde resultaba más simple señalar.
Callejeros quedó expuesto a un juicio público permanente. Cargando no solo con la pérdida de su gente, sino también con una culpa amplificada, desmedida, funcional a un relato que necesitaba responsables claros y cercanos. No solo por lo que ocurrió esa noche, sino por todo lo que vino después: el señalamiento constante, la condena social, la imposibilidad de atravesar el duelo sin estar bajo sospecha. La tragedia se volvió espectáculo y la culpa se repartió de manera desigual.
En ese proceso, la música quedó asociada al desastre como si hubiera sido la causa, y no el contexto. Como si el problema hubiera sido el recital y no las condiciones en las que se permitió que ocurriera. Como si el riesgo hubiera sido la cultura popular y no la desidia estatal.
A 21 años, Cromañón sigue interpelando no solo por lo que pasó, sino por cómo se lo explicó. Recordar también implica revisar a quiénes se responsabilizó, a quiénes se protegió y qué preguntas quedaron sin hacerse.
Pensar el después también es pensar en eso: en cómo una sociedad gestiona el dolor, a quién expone, a quién protege y qué responsabilidades decide no mirar demasiado de cerca. Porque la forma en que se narra una tragedia dice tanto como la tragedia misma.
Sostener una memoria honesta implica incomodarse, revisar relatos ya establecidos y aceptar que no todas las respuestas son fáciles ni rápidas. La memoria no debería servir para cerrar el tema rápido, sino para evitar que la historia se repita con los mismos mecanismos y las mismas injusticias.
Porque la música no mata.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in