Papá:
Pasaron muchos años desde que te fuiste y todavía hay conversaciones que nunca tuvimos.
Durante mucho tiempo te extrañé por todo lo que no vivimos. Te busqué en recuerdos, en preguntas y en explicaciones que nunca llegaron.
Y creo que recién ahora puedo hablarte desde un lugar distinto.
No para reclamarte ni para juzgarte. Tampoco para idealizarte.
Solo para decirte que me hubiera gustado que estuvieras más.
Me hubiera gustado no tener que preguntarme tantas veces si sabías lo importante que eras para mí. Me hubiera gustado sentir que insistías un poco más, que buscabas un poco más, que querías saber de mi vida incluso cuando las cosas eran difíciles.
Durante años puse mucha atención en lo que me faltó de vos. Y recién de grande entendí cuánto de ese dolor también terminó cayendo sobre mamá.
Hoy puedo ver las cosas con más matices.
Puedo reconocer lo que me dolió sin dejar de reconocer que también te quise.
Puedo aceptar que hubo ausencias sin negar que hubo momentos que guardo conmigo.
Y aunque ya no estés para tener esta conversación, necesitaba decirte algo que nunca dije:
Te esperé muchas veces.
Y quizás una parte de mí te siguió esperando incluso después de que te fueras.
Pero hoy ya no escribo desde esa espera.
Escribo desde la hija adulta que por fin está intentando entender su propia historia.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in