señor
esta es otra noche
que por más que intento
no duermo
cierro los ojos
los dejo así largo tiempo
y sólo rebobina en mi cabeza
el aleteo de un segundo
convirtiéndose en otro
y otro
y otro
y cuando creo que ya acaba
aparece otro segundo más
la culpa me apachurra
y me vuelve blanda
mi cuerpo
sin embargo
se vuelve de piedra
es por eso que nadie me abraza
que nadie me brinda el tacto
para ellos soy una oveja arisca
pues muero de tierna agonía
a la espera de que anuncie usted
en el reino de los cielos
que soy sólo un cordero manso
perdóneme si no rezo
si no leo la biblia
perdóneme todos mis pecados
pero no hallé otra forma
de tolerar su abandono
pues hasta su hijo más querido
el que más amó usted de todos
se vio obligado
a llamarlo dos veces
«Dios mío, Dios mío
¿Por qué me has abandonado?»
yo también lloro indefensa
«Dios mío, Dios mío
si mi castigo es el infierno
por los siglos de los siglos
¿por qué tengo
que sufrir la condena
de vivir sólo esta vida?»
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