Soy alguien paciente,
aunque siempre diga lo contrario.
.
Lo descubrí en los años que te seguí buscando,
mucho después de que te fuiste.
Nada es lo mismo desde que tomé tu presencia como un duelo,
uno al que le puedo llorar todos los días.
.
Desde que tu beso de buenas noches se transformó en un gargajo de veneno.
Desde que siento que me ahogo en el silencio de la casa, tan tenso como el cuchillo de la cocina acariciando tu yugural.
.
Ya no sos vos.
Pero de mi tampoco queda mucho.
Todavía siento la esperanza de que nuestras cenizas revivan en un fuego cálido, como esos que solíamos disfrutar en el invierno de mi infancia.
.
Soy alguien paciente, cuando no estás vos.
Solo cuando me puedo revolcar en el polvo de tu recuerdo y suplicar por el agua de tus lágrimas.
Soy paciente al esperarte, cuando solo tengo que observar tus cenizas camuflarse con el polvillo de los muebles.
.
Porque se que vas a regresar,
aunque yo no lo quiera,
ni vos tampoco.
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