Como si fuera un juego de niña,
tejí tu rostro en mi almohada.
Todas las noches, antes de dormir,
reproducía una película de nosotros dos.
El juego no alcanzaba.
Podíamos ser más.
Entonces me arranqué una costilla con las manos
y tallé un dios de mentira.
Con tu camisa vieja lo vestí.
Y por las noches
su mentira me abrazaba.
Algo en mí empezó a oler mal.
Tu recuerdo hizo brotar
una corona de huesos sobre mi cráneo.
Mi sangre manchó tu camisa.
Esa fue la primera grieta
donde el dios de mentira bebió.
Esta película que reproducía
ahora son hormigas que pican la piel.
Cada pinchazo son mis huesos
diciéndome que pare.
Que la tierra está muerta.
Estoy con las manos vacías,
preguntándome
¿siempre fue así?
¿O mi locura ya se aburrió de ti?
Hoy solo eres un mal chiste.
Te hice dios con mi propia costilla
y nunca hubo un dios.
Esta noche seguiré tejiendo.
Con los huesos que salen de mis dedos
coseré tu nombre en la tela de mi vestido.
Y luego lo haré arder.
Porque yo decido si me aburro
o si solo es un juego de niña.
© Alba Morpho

Alba Morpho
Poesía para los que están cansados del café tibio 📚🕯🥀 | © Alba Morpho Todos los derechos reservados.
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