A ti, que luché por conseguirte,
y al tenerte, solo trajiste caos y más dolor.
A ti, que arruinaste mis deseos,
y al verte en el cielo, solo veo estrellas en colisión.
Tu amor se convirtió en la muerte,
y mi corazón, un mundo en destrucción.
Ahora me encuentro pisando el infierno,
donde los restos de mi alma se marchitan
con el recuerdo de tu voz.
Oh, maldito necio,
cegado por mi propio proyecto;
ignoré cada advertencia sobre tu creación.
Oh, tonto anhelo;
que entre tantos sueños ajenos,
y tantos universos paralelos,
elegí explorar en tu frío corazón.
Pero fue mi culpa por buscar paz en el peligro,
tranquilidad en tus suspiros,
e innovación en nuestro amor.
Soy un alma hipnotizada por tu mirada,
la que un día su luz me enamoró,
la que creí un hallazgo entre tanto dolor,
la que hoy atormenta mi corazón.
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