Oh amor! Renuncia a mi nombre al hablar.
Sí.
Incluso aunque veas mi sangre
No me nombres y mi muerte no será.
Sentencia Hildebrand, en brazos de Hillelil.
Mientras, la sangre ahoga y separa.
Cómo sí, la única tragedia fuese que su amada llorase su muerte.
" No me nombres y mi muerte no será. "
Prefiero el olvido a una eternidad sintiendo la pena de qué
tú ahí,
vives y lloras
por mí.
El cuadro lo hizo Frederic William Burton, en 1864. Se titula "The meeting on the turret stairs" y representa el momento previo a la batalla.
Maravillosa, la dulzura de la escena.
Hildebrandt sostiene con fervor el brazo de Hillelil y hunde su cara en él, cómo queriendo llevarse consigo el perfume de su amada.
La intensidad de la acuarela en el trazo consigue representar una historia tremendamente trágica.
La rosa caída, el vestido azul, su trenza colorada, la torre sosteniendo o aprisionando.
Todos los grandes romances no serían "grandes" sino hubiese tragedia, drama, crisis.
Mas grandes son esos en los que la crisis no se sintetiza, se disuelve.
En la literatura y el cine, la tragedia es sinónimo de culto. Tiene más valor el drama que el humor.
Pero, en la vida real (qué es real igual?) la tragedia, es, extremadamente agotadora e insostenible.
El humor la hace sostenible jaja!
Lo predecible y monótono también.
La neurosis: desear hasta obtener lo deseado y dejar de desear lo tan esperadamente deseado.
Que aburrida la vida sin drama.
Y sin risa y carcajadas.
Qué ganas de que me reciten poemas.
Se hizo tarde, de nuevo.

Candela
¿Quién soy yo? En este mundo donde siempre termino escribiendo lo mismo. Dónde el texto necesita de mi Y yo de él.
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