Mientras yo rezaba por casualidades,
tú ya estabas aprendiendo a querer a otra
bajo luces que no me conocen.
Te pensaba en habitaciones vacías,
en canciones viejas,
en promesas que nunca fueron promesas.
Dime,
¿alguna vez me pensaste
o solo fui una estación más?
Me dijiste “para siempre”
con voz tranquila,
y yo te creí
como se cree en el verano
antes del otoño.
No sé odiarte.
Solo sé extrañarte
en formas que no se dicen.
Me duele verte con alguien
que no sabe cómo pronunciabas mi nombre
cuando nadie escuchaba.
Sí, soy egoísta,
porque aún quiero vivir en tu memoria,
aunque sea como una sombra bonita,
aunque sea como algo que dolió.
No te espero desesperada,
te espero como se espera la lluvia:
sabiendo que tal vez no vuelva,
pero mirando al cielo igual.
Soñé con un futuro lento,
contigo y el mundo en pausa,
pero el futuro pasó de largo
sin mirarme.
Quiero sacarte de mi mente,
pero mi mente se parece demasiado a ti.
Este dolor en el pecho
es un recuerdo que no sabe irse.
¿Ser amigos?
Tal vez en otra vida.
Hoy no puedo verte,
porque verte
sería romper lo poco que queda de mí.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in