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Ocaso

Melina

Feb 6, 2026

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Ocaso
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Sol se fue el 29 de agosto del 2025 a las 19:10 hs.

Estuvimos presentes los abuelos, Sombra, mamá y yo.

Fueron 13 años de su vida a nuestro lado. O como tanto me gustaba decir “74 años en edad humana”. Años de su vida que ella compartió con nosotras, una familia primero de 3 y después de 4 con la llegada de Sombra. Siendo sincera, tenía tantas cosas para decir, pero ahora que estoy acá, escribiendo, mi mente está en blanco.

Puedo decir con seguridad que despedirme de ella es de las cosas más difíciles que he hecho en mis años de vida. Pero también puedo decir con seguridad que más allá del inmenso dolor, angustia y tristeza que llenan mi corazón, siento una profunda paz que abraza mi cuerpo, alma y mente. Ella no se fue sola, no se fue sintiendo dolor y se fue llena de besos, abrazos, caricias y te amos. Ella dejo de sentir, pero también dejo de sentir dolor.

Por más que una es consciente de la naturaleza de la vida nunca te preparas para el dolor, la angustia, lo agrio y el vacío que conlleva despedirte de alguien a quien amas tanto, a quien besaste, acariciaste y compartiste tanto de tu vida. Mi mano lleva la sensación de su suave pelaje porque antes de que se fuera me encargue de imprimir en mi palma y en mi mente esa sensación. Antes de que se vaya me encargue de acariciar su cabecita y cuerpo una y otra vez, de darle besos por todas partes, de abrazarla fuerte, de expresarle el amor que siento por ella, lo feliz que me hace y lo buena compañera que fue. Me despedí de ella y sé que ella también se despidió de mí. Todos los sabíamos hace días, pero soltarla fue muy difícil. Y si soy sincera, creo que ella eligió el mejor día de todos para irse; un hermoso 29 de agosto, día favorito mío por la tradición de comer ñoquis, pero también un hermoso día despejado, acompañado de un cálido Sol que disfrute en cada momento mientras volvía a casa.

Mientras me despedía de ella y una vez que ella se fue, miraba el arnés que con tanto amor le regale; lo había elegido en color rojo, porque según yo el rojo quedaba hermoso con su pelaje color dorado, recordándome a un hermoso atardecer. Ella se fue junto a un hermoso atardecer y una hermosa puesta de Sol. Hasta sus últimos momentos me hizo saber lo bien que le quedaba el nombre que con tanto amor decidimos para ella.

Y aunque ella ya no se encuentre físicamente, mientras yo viva ella nunca va a morir, porque siempre va a estar viva en las fotos y vídeos que muestre, en las anécdotas que cuente y en el amor que exprese por ella.

 

Jamás la vi como una mascota, la vi como una extensión en vida de mi propio corazón. Y ahora que ya no está, forma parte de una extensión de mi alma.

 

Te amo, mi CholchisCholchis. Gracias por los mejores años que me regalaste. Cada vez que mire y sienta el Sol, sé que vas a estar ahí.

 

Con amor, Melina.

Melina

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