Cuando cruces la frontera
no seré más que polvo en tu maleta,
¿será que llegaré a ser un recuerdo
o me quedo a la orilla del bordo?
ahora mi casa se queda incompleta
sin el eco de tu voz extranjera.
Conozco lo inevitable:
tu risa buscará otro idioma;
tu cuerpo, otra cama.
Me convertiré en una historia sin trama:
seré un fantasma
de una historia invisible.
Por eso me despido
mientras me nombres;
mientras existe un latido;
mientras me escribes;
mientras el deseo no te ha vencido;
mientras Nueva York no te ha consumido.
Cuando te rodees de ladrillo y humo contenido,
cuando las calles devoren tus pasos
y tu nombre este perdido
cuando las esquinas agoten tus sueños vencidos.
Cuando el sueño se convierta en un corazón cansado
Y Nueva York se convierta en tu jaula,
de ti no quede nada más que la faula
porque te habrá destruido.
[puede que yo tampoco espere].
Antes de que me abandones
te dejo libre de abducciones.
Te entierro en mi jardín hundido
Para que no me sueltes en el olvido.
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