Transcurrieron años y siglos
ocuridad, sangre, barbarie, destrucción,
transformación, mestizaje, gloria, honor,
cacao, caña, café, caballos, vehículos,
agricultura, petróleo, industrialización,
capitanías, provincias, repúblicas,
caudillos, libertadores, dictadores, presidentes, democracia, rebelión, conspiraciones.
Incontables los procesos, vidas nuevas, exilios, revoluciones, desapariciones.
Entre tantos cambios, nuevas religiones.
Pero el catolicismo permaneció.
Tradiciones conservadas en generaciones.
Así, en aquella pequeña y tranquila comunidad nació un niño que se convertiría en un gran hombre.
Siervo de Dios como pocos,
médico en la época como pocos.
Quizás, no todo lo que hoy dicen de usted,
Fue como lo cuentan ahora.
No hay duda de su vocación,
no hay duda de su gran humildad.
Hoy alrededor del mundo profesan devoción a usted.
Médico de los pobres,
estatuas, cuadros, imágenes por doquier,
¿Cuántas plazas en todo el país llevan su figura?
Algunas de blanco, otras de negro,
no todas son armoniosas,
seamos honestos, algunas son algo toscas,
pero más allá de la belleza
La fe es muy honesta y profunda.
Su santuario recibe incontables visitas.
Tan incontables como donde reposan sus restos y reliquias.
Isnotú es un sitio de peregrinación, promesas y devoción.
Usted está presente en hospitales.
Allí donde hay desidia y amargura
Usted brinda resplandor.
Justo cuando la oscuridad de la muerte asecha a algún amigo o familiar.
Oraciones, súplicas, lágrimas,
Algunos regresan a su hogar.
Otros simplemente parten a un viaje supremo a la gloria de Dios.
Durante y después de la enfermedad.
Doctor José Gregorio Hernández
Nuestro Santo criollo.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in