Estoy acá.
Sentado en nuestro
maldito lugar.
Mi estómago se retuerce
con el banquete de sobras.
Al menos, contigo hasta
la carne rancia sabía mejor.
A veces me encuentro
con el que antes era tu lugar.
La sensación de ver
que alguien más ya lo reclamó
me hace escupir bilis por la boca.
Mis pies ya no duelen.
Solo son callos reventados que dejan
un rastro de mugre.
Las miradas de lástima
son vidrios que se clavan en mi piel.
Mis manos se agusanan
sobre el asfalto.
Y las personas solo se
quejan del olor.
Los días pasan.
Solo escucho mis huesos crujir
y a un cuerpo que ya no quiere luchar.
La Navidad no es lo mismo.
Antes esperaba un plato de nada.
Ahora la nada tiene tu nombre grabado.
Y eso, amigo, no lo puedo perdonar.
Che, me quedé con tu campera.
La que encontramos en el camino
cuando un borracho loco la tiró.
Una vez que te haces amigo de la calle,
las personas como nosotros dejan de soñar.
Por eso no te lloro.
Donde estás es mejor que ser un estorbo en la carretera.
Hasta un animal atropellado
tiene más utilidad que este cuerpo.
Y bueno...
Esto fue todo.
Al menos nuestro nombre
quedó grafiteado en la carretera.
© Alba Morpho

Alba Morpho
Poesía para los que están cansados del café tibio 📚🕯🥀 | © Alba Morpho Todos los derechos reservados.
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