Esta semana llegó como cualquier otra: imprevisible, que resultó sorprendente. En esta semana me tuve que poner un freno.
Con incredulidad y casi de manera desconcertante, ocurrió lo que anticipabas. Habíamos previsto los hechos, releyendo antecedentes y siendo analistas del drama. Vos te habías creado ilusiones, que acto seguido me ilusionaban a mí. Estudiamos el caso detalladamente, reflexionando sobre cada punto candente, inventando teorías y adelantándonos a conclusiones apresuradas. Confieso que para mí todo era una utopía, y las dudas e intrigas que tenía eran justamente aquello que no se podía preguntar.
No volvimos a hablar del tema.
Hablábamos de otra cosa porque nos pasaron otras cosas. Entre ellas: alejarnos.
Pero al final ocurrió lo que pensabas. Al final acertaste, aunque sea en su mayor punto. Inevitablemente me acordé de nuestra conversación, del estudio y de las fantasías por ese hecho tan esperado. Porque yo sentía que era una cuenta pendiente. Y vos también, porque sabías que eso me iba a hacer feliz.
Y me entristece. Me entristece porque te lo quiero contar todo. Te quiero relatar el cuento minuciosamente como siempre lo hicimos juntas. Mascullando entre risas, tapándonos la cara y revolcándonos por todo el cuarto de la emoción. Porque el hecho me emociona, lamentablemente me ilusiona, y me genera bienestar.
Y entonces caigo en el dolor. Me duele no poder compartirte este estado de éxtasis, de estar embriagada frente a esto que habías adelantado como una bruja que todo lo sabe. De no poder expandir la sensación de este cuasi delirio, y tener que guardármelo para mí sola.
Esta semana me tuve que poner un freno para no hablarte. Me contengo retorcidamente, haciendo presión hacia mí misma cual cadena autoimpuesta. Y me reprimo y apaciguo estos impulsos indeseados, cortándome la lengua al medio y apretando los nudillos. Termino desangrando, porque no estuviste ante la falta de este bienestar. Porque te fuiste antes de que el hecho culminara y por fin se demostrara toda la evidencia.
Y mientras pataleo en mi cama y le susurro a mi cabeza cómo te contaría todo, lo feliz que te pondrías y lo fuerte que me abrazarías, en cierto modo te agradezco:
algo de razón tenías.

Rocío Butman
Una escritora obsesiva y apasionada. Publiqué mi primer poemario "Ónix Cielo" que se encuentra disponible en mi cuenta de Instagram y en @rutilalibros
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in