Me da asco tu forma de actuar,
tus juegos, tus máscaras, tu frialdad…
pero solo porque reconozco en ti
mi misma capacidad de crueldad.
Tu forma de amar, de herir, de fingir,
yo también la aprendí sin pedir.
Sobre todo, tu forma tan vil,
De dar forma al amor para después huir.
Creí que eran tus pasos los que me guiaban,
cuando en silencio mis dudas brotaban:
¿era yo quien tus gestos copiaba,
o nuestras almas mostraban la misma cara?
Toda esta duda me corrompe.
Me deja vacío.
Porque si tú solo fuiste el reflejo…
entonces fui caos, desde el inicio.
Pasé noches buscando excusas,
intentando trazar una línea entre tú y yo.
Hasta que la respuesta llegó.
No estoy atado a ti por amor,
estoy atado por negación.
Eres despreciable, lo sé y lo grito,
pero al decirlo, mi pecho irrito.
Porque si tú eres vil, yo no soy distinto,
y en tu reflejo descubro mi instinto.
Me das asco.
Pero más me doy asco yo.
Porque cada cosa que desprecio de ti,
es un reflejo de lo que soy.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in