Un ángel cubierto por una estela iluminada, tan brillante que al principio no te pude ver, pero una vez que mis ojos se acoplaron, noté tu silueta. Te hiciste presente en mi vida, poco a poco, incrustándote en mi pecho, como si... Como si no te quisieras ir. Tu aroma me inundó, tanto que empecé a oler a ti y, a día de hoy, no hay manera de sacarlo de mí. Tampoco es que quiera, pero el dolor que trae consigo recordarte a cada instante me rompe el alma. Pienso en ti, muy a menudo, y créeme, hay un no-sé-qué que le haces a mi cerebro cada vez que te pienso. Me la paso soñando despierto, entre recuerdos y ‹hubieras›, queriendo tenerte y nunca más soltarte, porque hacer eso sería condenarme a morir en vida. ¿Qué tiene de especial Noviembre? Pareciera que los astros se alinean para hacerlo relevante... En Noviembre supe, por segunda vez, que eres lo único que quiero a mi lado, con tus virtudes y defectos, y esa capacidad tuya para hacerme reír como nadie. Mi corazón te pide a gritos, como una necesidad que me asfixia, y no es la primera vez que lo siento. Nuestro primer Noviembre juntos, la primera vez que supe que estar a tu lado era como tocar el cielo, y que no podía desperdiciar más tiempo antes de buscar cobijo bajo tus brazos. Incendiamos nuestro hogar, amor, con las llamas de nuestro amor, pero admito haber tirado gasolina en forma de palabras hirientes que consumieron en un instante lo que construimos juntos. ¿Crees que esto tiene remedio? Ni siquiera sé si yo mismo podré perdonarme. No tengo muchas cosas claras, solo sé que estar lejos de ti está acabando conmigo muy lentamente. Aunque algo me consuela, y eso es que, pase lo que pase, te siento en mi piel, y te llevo en mi piel. Para siempre.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in