"Pero hoy y mañana y siempre repito que sólo es posible vivir si en la casa del corazón arde un buen fuego."
—Alejandra Pizarnik
Mi queridísima Alejandra,
vos sabés lo que es golpear
y que nunca jamás te abran.
Esperar que ni el sueño te dé tregua.
Hablás de amor en una lengua secreta,
que unos pocos y el abismo entienden.
Y pensás, sin pausa, en ese hueco
donde no hay nadie, más que vos.
Eso que somos y al mismo tiempo, no.
Vos, Borges y yo:
por la misma flecha atravesados,
Bailamos con la sombra de la otredad.
El nombre que nos delata,
tiene alas de ave herida.
Cuando todo lo demás se apaga,
Acompaña y brilla.
Qué es el amor, sino la ausencia?
Queremos verla en vez de nombrar.
Arde en la casa del corazón,
como un buen fuego: soledad.
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