Encuentro las caricias que no me diste en un cuerpo de mismo nombre.
Pienso en los hoyuelos que se formaban en tus mejillas cuando sonreías. O como chasqueabas con la lengua para remarcar un comentario, acompañado con un guiño. O como inclinabas la cabeza ligeramente hacia un costado y cerrabas los ojos. Barba tupida, pelo desgreñado, cuerpo tatuado. Pensar en tu cara me da paz. Imaginar tu cuerpo desnudo es una dulce tortura, y aún mas es imaginar que yo soy quien te desnuda. Un dolor punzante en el pecho cada vez que me escribis, porque siento el refugio equivoco de la esperanza aflorar en mi.
Sé muy bien que no podías amarme. Tu corazón estaba anclado en un pasado al que no podías acceder. Irónico, considerando que vos me dijiste que no hay amor en el pasado. Cuando había amor en tu presente, te rehusaste a verlo.
Despues de vos, siento que no puedo amar a ningún otro hombre. Estoy desnuda, raquítica y llena de sentimientos confusos, a tu merced. Hace ya tres años que te conozco: mas tiempo que mi primera relación presencial. Con vos empezó todo, corazón, y con vos se acaba.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in