A veces anudo sueños a mis muñecas pero no se sostienen. Los hilos invisibles se deslizan, se desatan y se escapan y me miro. Las muñecas libres, las manos vacías y pienso si así, no será más simple.
Los ato a mis tobillos, me siento presa y los libero. Ay no, qué hice?...ya se fueron. No los veo.
Los ato a mis cabellos y me tironean. Los suelto. Ya me hartaron. Ni los busco. Se alejaron.
No quiero sostenerlos con mis manos. Ese peso. Me lastiman. Yo los suelto. Lo lamento.
Me miro sin ataduras, libre de sueños y me pregunto: es más simple?
No hay sitio donde atar, ya no queda más. Y me miro. Soy la misma? Esas son marcas? Mis muñecas, mis tobillos, mi cabello. Dejan huella. O soy libre?
Si no sueño?, si no quiero. Si agradezco y solo vivo. Sin sueños. Esa es vida? Es mi vida. Sin sueños. Y sin marcas. Ni lo intento. Ni me esfuerzo. Solo crezco, envejezco. Y si estoy sola en esto?. Ya conozco ese estado, no es nada nuevo. Estoy sola. Y sin sueños. Y envejezco. Mirando lejos. Pero nunca hacia atrás, donde dejé mis sueños.
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