Y así como un aleteo,
El destino decide.
No somos especiales,
Ni se requieren las sorpresas,
Ni los silbidos desapercibidos.
Y esos que lentamente me matan,
Y las heridas que no sanarán
Hacen que parezcamos tan misteriosos,
Tan cansados.
Recuperar esos sentimientos
Es lo que ansiamos.
Y a las veces,
Sentimos que están tan lejos
Que se los han llevado las estrellas
Que ya ni nos contemplan.
Y desnudos,
Con el Alma como un único billete,
Recordamos que a veces
Solo tenemos que sentir
Lo que sentimos al atardecer,
Al oscurecerse el rostro.
Pero tenemos miedo,
Miedo de lo que pueda suponer,
Suponer en el tiempo,
Suponer en el corazón.
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