La soledad puede hacerte creer que nadie entiende lo que sentís, que tus luchas son invisibles y que tu dolor pasa desapercibido. Pero no es así: no estás solo.
Tu vida tiene valor, aun en los días oscuros. Aunque otros no lo vean, hay una mano extendida que quiere levantarte, una voz suave que susurra esperanza y un amor que nunca abandona.
Ese amor puede darte nuevas fuerzas y mostrarte que siempre hubo un propósito en tu historia. La luz sigue brillando, incluso cuando la tormenta parece interminable.
No estás solo… nunca lo estuviste.
"Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

eli l
Soy una joven cristiana con un estilo de vida diferente y con una mirada al mundo diferente Espero que les guste mi contenido
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