Estoy empezando de nuevo.
Lo he hecho tantas veces.
Era inevitable.
Ya no podía sostenerlo.
Tengo conmigo a Umberto Eco y a Ribeyro.
También unos cuentos de Quiroga.
Nada me falta.
Tal vez sí, pero lo olvidé.
Creo que en el buró hay una biblia de estudio
la alumbra una lámpara de escritorio.
Es luz cálida, como yo.
El cuarto huele a naranja.
Es un mal augurio
yo prefiero la manzana con canela.
Esto no tiene sentido, yo lo sé.
No importa, yo llevo el orden hasta la causa primera.
Mi mundo es una diáspora de recuerdos y sentimientos.
Por suerte, él no se detiene, así nos encontramos de nuevo en cada vuelta.
Esta ciudad tiene el cielo más azul
y todo huele a mango y melaza.
Los rincones de este bosque tienen tu olor
y a las 6:41 la tarde tiene tus ojos.
Hoy tomé sol y estaba tibio
como tus manos
lo supe cuando me tocaste la espalda baja.
Era un sol de primavera.
La noche acaeció
y mi silencio con ella.
Búscame aquí una vez al mes,
si tengo éxito, no volveré.
Que así Dios lo quiera.
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