últimamente hace demasiado frío
desde temprano en la mañana que mi cuerpo está congelado, manos que pierden color y labios pálidos
cómo cuesta salir de la cama, salir de casa
las puntas de mis dedos color morado
la sangre no fluye
y me quedo quieta
y el invierno me lo permite
me permite fundirme sobre el colchón
sin que hayan preguntas
porque la cama es el lugar más cálido que podrías encontrar
cada parte de mi se siente tan fría, y la ventisca helada me permite dudar de si ella me congela o si es mi cuerpo decayendo lentamente
y me olvido del pasaje del tiempo
quiero creer que mi tristeza se esconde en la humedad de cada mañana
y el rocío sobre el pasto es tan bello como las lágrimas que derrame la noche anterior
me puedo esconder en las capas y capas de ropa
y todo es tan grisáceo y melancólico, que me disuelvo en el entorno
aunque haya perdido el color rojizo en mejillas y nudillos
me siento en casa
en una casa llena de nostalgia
donde las nubes no juzgan mi malestar
y el concreto mojado por la lluvia se vuelve algo natural
miro mis manos
y vuelvo al morado
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