Siempre bromeamos sobre la forma en que luego de un par de birras, te pido que me mires a los ojos.
Incluso sobria, me encanta mirar tus ojitos lindos, pero ebria puedo hacerlo sin inhibiciones.
Pero con el pasar del tiempo, cuando las palabras empezaron a escasear y el tiempo juntos era prácticamente nulo, me di cuenta de que los ojos sí pueden mentir.
Las miradas no significan nada.
Prefiero creer que tus ojos mienten, porque no es posible que puedas mirarme de la forma en que solo tú puedes hacerlo, y luego solo dejarme.
Mírame a los ojos y dime que todo fue parte de mi imaginación. Mírame a los ojos cuando me dices que no debo disculparme por hacer evidente que te amo. Mírame a los ojos mientras te alejas de mí.
Mírame a los ojos, porque no me importa vivir una mentira.
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