Mi vida
Te dedico
cada sertralina
que me trago
como quien se traga
un pedazo de vidrio
esperando
que el dolor
se quiebre dentro de mí
y no salga
para arrastrarme al abismo.
Te dedico
cada pastilla blanca
que baja por mi garganta
con el sabor amargo
de tu ausencia,
con el eco cruel
de tus palabras
que ahora me perforan
como cuchillos oxidados.
Desde que te fuiste
mi cabeza es un cuarto sin ventanas,
un cuarto húmedo
donde tu nombre
se pudre lentamente
entre las paredes
y mis pensamientos muertos.
Te dedico
cada miligramo
que intento usar
para anestesiar
el desastre
que dejaste dentro de mí,
ese incendio que quema
cada rincón de mi cuerpo,
cada suspiro de mi sangre,
cada latido que aún recuerda
que te amé demasiado.
Porque amar
no debería sentirse
como una enfermedad,
como un virus que corroe
los nervios.
la piel,
los huesos,
hasta dejarme temblando
y desnuda
frente a un espejo
que refleja
todo lo que perdí.
Pero mírame:
Sentada en la cama,
con el frasco abierto
como un pequeño ataúd
lleno de promesas químicas,
de treguas falsas,
de días contados
como quien cuenta
los pedazos rotos de su vida,
como quien intenta
no desangrarse
en silencio.
Cuento pastillas
como quien cuenta
las formas
en que alguien
le arrancó el corazón
y lo dejó tirado
en el piso,
sin compasión,
sin adiós,
sin nada.
Trago una
para no llorar.
Trago otra
para no escribirte.
Trago otra
para no recordar
la forma en que tu mirada
me atravesaba
como un arma invisible
cuando aún fingías
que yo importaba.
Qué cosa tan miserable
tener que medicarme
para sobrevivir
a alguien
que decía amarme
y me enseñó
que el amor puede ser
un fuego que consume
hasta los huesos,
hasta la médula,
hasta la esperanza.
Tú,
que me abrazabas
como si fuera
algo frágil,
como si tu ternura
fuera suficiente
para protegerme
de ti mismo.
Tú,
que prometías
que nunca me harías daño,
y sin embargo
dejaste cicatrices
que ni mil frascos
podrán borrar.
Y mírame ahora:
Aprendiendo
que el amor
también puede ser
una herida infectada,
un veneno que corre
por las venas,
por los nervios,
por los huesos,
hasta dejarme
deshecha,
casi invisible
bajo la piel.
Porque tu ausencia
no solo rompió mi corazón.
No.
Tu ausencia
me dejó temblando,
me dejó noches enteras
con el pecho latiendo
como un animal atrapado,
como si quisiera
salir corriendo
de este cuerpo
y dejarme sola
con lo que fuiste,
con lo que dejaste
como un fuego que no se apaga.
Me dejó
hablando sola
en la oscuridad,
repitiendo tu nombre
como un mantra inútil,
como quien intenta
hacer que algo vuelva
y sabe
que nunca volverá.
Hay noches
en las que mi mente
se llena de ti
como una inundación sucia
que ahoga todo
y no deja respirar,
como si tu recuerdo
fuera un naufragio
del que no puedo salir,
como un océano negro
que me arrastra
hacia el fondo
sin fin.
Y entonces
abro el frasco.
Y tomo otra pastilla.
Otra.
Otra.
Como si cada una
fuera un soldado diminuto
peleando contra
la guerra que dejaste
en mis nervios,
en mi sangre,
en mi piel,
en cada pedazo
de lo que fui.
Pero lo más cruel
de todo esto
no es el dolor.
No.
Lo más cruel
es recordar
que antes
tu voz
era suficiente
para calmarlo todo.
Antes
tu abrazo
apagaba mis tormentas.
Antes
mi paz
tenía tu forma.
Ahora no.
Ahora
mi paz
viene en frascos,
con instrucciones,
advertencias
y efectos secundarios,
mientras aprendo
a sobrevivir
a alguien
que amé demasiado,
a alguien
que dejó cenizas
donde antes había fuego.
Así que sí,
mi vida
te dedico
cada sertralina
que se pierde
en mi sangre cansada,
cada intento
de no morirme
de tristeza,
cada mañana
en la que despierto
con el pecho vacío
y aun así
decido seguir respirando.
Porque lo más brutal
de perderte
no fue el silencio.
Lo más brutal
fue descubrir
que para sobrevivir
a alguien
que decía amarme,
tuve que empezar
a medicarme
contra ti,
contra tu recuerdo,
contra todo lo que fuimos,
contra todo lo que duele,
contra todo lo que arde.
Y aun así,
respiro.
Tu ausencia no solo me rompió el corazón
me dejó midiendo mi tristeza
en miligramos.

Fer
Nunca aprendí a domar la nostalgia de este cuerpo adicto a tu ausencia. Rezo por tu ternura y repito tu nombre como un padre nuestro fúnebre frente al vacío.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in