Hay hombres que beben para olvidar,
otros rezan,
otros se arrojan de cabeza al ruido de la ciudad
para no escuchar como se les rope el alma.
Yo encontre un cigarrillo.
Uno solo.
Tan pequeño, tan ridiculo,
que resulta absurdo pensar que algo tan fragil
pueda sostener el peso de una existencia.
Pero aqui estoy.
Acostado entre sombras color oxido,
con vendas cubriendo heridas que ya ni
recuerdo como obtuve,
mirando una llama diminuta
como quien compla el ultimo sol del universo.
La acerco a mis labios.
Y durante un instante,
Solo un instante,
Todo parece menos insoportable.
La llama danza sobre mis dedos,
el humo se eleva despacio,
deja de golpearse contra las costillas.
No por que haya encontrado paz.
Sino por que esta demasiado agotado para seguir luchando.
El humo tienealgo curiose.
No exige explicaciones.
No pide que sonria.
Simplemente entra en tus pulmonos y desaarece.
Como las palabras que juraron quedarse.
Como los sueños que pronuncie en voz alta.
Como la vercion de mi mismo
que todavia creia en los finales delices.
Que gracioso.
Los adultos colocan curitas sobre la piel
como si el verdadero problema estuviera alli.
Como si pudieras cubrir con una venda la decepcion.
La culpa
La soleda.
La certeza de que algunas noches son yan largas
que parecen no terminar jamas.
La llama sigue ardiendo.
Y yo sigo observandola.
Porque a veces en mas facil mirar como algo se conseme
que admitir que eres t quien se esta quedando.
nadie habla de como llega el desgastes
No ro,pe puertas.
No hace ruido.
Mientras respondes mensajes.
Mientras finges quetodo esta bien.
Y descubres que llevas meses sobreviviendo
sin haber vivido realmente un solo dia.
Entonces entiendo algo terribl.
No todas las personas mueren mucho antes.
Cuando dejan de esperar.
Cuando dejan de creer.
Cuando dejan de creer que pertenecen algun lugar del mapa.
El cigarro conseme otro centimetro de mi cuerpo.
Yo tambien
El se convierte en ceniza.
Yo en costumbre.
Quiza por eso nos entendemos.
Somos dos cosas destinadas a extinguirse.
La diferencia es que el lo acepto.
Y yo sigo resistiendome.
El humo sube el techo.
Parece un fantasma.
Tal vez los fantasmas son smplemente
recuerdos que se niegan a marcharse.
Cartas jamas enviadas.
Promesas que murieron antes de nacer.
Amores que aun regresan a las tres de la madrugada
para sentarse al borde de la cama.
A veces pienso que estoy hecho de humo.
Que lo mejor de mi se evaporo hace años
y que solo quedaron restos suficientes
para seguir respirando.
La brasa se acerca al final.
La ceniza cae.
Y el cuarto se vuelve a quedars olo.
Tan honesto cmo siempre.
Miro el resto consumiendo entre mis dedos.
Y comprendo algo que me habia gustado ignorar:
nunca fue el cigarrillo lo que ardia.
Era el tiempo.
Era la joventud.
Eran los nombres que ya nadie pronuncia.
Era las verciones de nosotros mismos
que quedaron enterrados bajo años de cansancio.
Era la vida entre reduciendose lentamente a cenizas.
Y mientras la ultima hebra de humo
frsaparece en la oscuridad,
no mas milagros.
No mas promesas.
Solo una noche en la que mi corazon no
tenga que fingir qye sigue entero.
Solo una noche
en la que pueda descansar del peso de ser
yo.
Aun que sea tan brevemente
como la vida de un cigarrillo.
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