A mi último amor lo voy olvidando,
su cara, su pelo.
Su presencia sigue intacta como el primer día en el que oí tu maullido doloroso,
recuerdo el calor que emanaba tu cuerpo cuando te tuve en mis brazos,
recuerdo tus besos y nuestros silencios cómplices.
Recuerdo cómo recordas mi llamado,
mi llamado de atención.
Atención que me brindaste en cada momento y hasta cuando no lo necesitaba
...creo que lo que necesitaba era el saber de tu existencia.
Si vos habitabas la tierra, yo no tenía otra cosa que hacer más que adorarte.
Ahora tengo otros brazos que me rodean, otros masajes son los que recibo,
pero ninguno logra sentirse como los tuyos.
Ninguno va a generar en mí lo que tus uñas me hacían sangrar,
ninguna lengua áspera va a sentirse placentera en mi mejilla.
Quizás ese es mi enojo, porque sos única,
las cosas únicas son las que no duran,
lo que me hace sentir viva no perdura.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in