Me encuentro frente a frente con mi reemplazo
El amor que te tenía se tambalea ante tu elección.
¿Qué tiene este ser que yo no tenga?
Se siente incluso forzado el modo en que todo sucede.
No esperaba algo tan distinto a mí para ocupar mi puesto.
Y, sin embargo,
¿Por qué a mí él es todo lo opuesto?
Si querías esos ojos marrones pude haber conseguido de contactos
Si el pelo castaño te molestaba, lo pude haber teñido
Si mi tez blanquecina no te gustaba, me hubiese bañado en el sol para contentarte
Pero, ¿qué tiene este ser que yo no tenga?
Espero nunca saberlo.
No se parece en nada a mí,
y eso me lleva a una pregunta para ti:
¿Por qué, si no me parezco, pareces tan feliz?
Me importa, y a la vez no.
En la madrugada, la duda me susurró:
cuando decías que me amabas,
¿Me estabas mintiendo?
Porque, de ser así, ahora lo entiendo.
Te contenías hasta encontrar lo contrario.
Lo tomaré como un cumplido,
y marcaré mi hora de retiro.
Mi lugar ha sido suplido.
Mi puesto ya no es un espacio vacío.
Hoy siento pena,
porque algunas palabras que escribí aquel invierno vuelven a mí:
"Siento pena por mí, pero más siento pena por ti.
De mi mundo dejarás de formar parte, y yo perderé el gusto de amarte.
Peor me siento por ti,
que mi mundo de ti dejará de formar parte,
y así jamás encontrarás un mundo que se dedique a amarte."
Desde la literatura, levanto bandera blanca.
Aquí me rindo,
ante una contienda perdida.
En este fin de año, vuelvo a perder.
Si alguna vez lees esto,
no seas maquiavélica.
No lloro por ti desde aquel día,
y nunca lo haré.
No te extraño.
No te siento.
No te aborrezco ni te desprecio.
Y, aun así,
para mi mal gusto y tu mala suerte
te quiero.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in