Cuando tenía 14 años, empecé a escribir una novela.
Se trataba de un chico que quería ser astronauta. Su familia creía que era un sueño pasajero, la típica respuesta de los nenes a "¿Qué querés ser de grande?", porque todavía no saben que los trabajos verdaderos consisten en estar sentado frente a un escritorio. Pero él entrenaba todos los días para ir a la NASA, buscaba en YouTube cómo era lavida de un astronauta y aprendía de física y química con dedicación constante.
Cuando tuve que tratar de explicar qué significaba para mi protagonista su sueño, me trabé porque yo nunca había deseado nada tanto como mi personaje deseaba ser astronauta.
Me sentí inútil y vacío. ¿Es posible escribir sin deseo?
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