A Alejandra
Sigo esperando que mi jaula se vuelva pájaro y se largue a volar
Mientras tanto me aprieta el metal
Se me clava en el pecho
Y Me corta la voz
Estoy eternamente condenada a escuchar
Un ruido sordo, ajeno hablar
Inmovilidad cadavérica, invisibilidad fantasma
Los labios cocidos, congelamiento corporal
Con una absurda inocencia, solo me queda esperar
Pero no te olvides que sigo viva
Tampoco es un reclamo
Inútil, cuando mis sospechas dicen que yo misma cerré la puerta de la reja
Inútil, cuando quizás siempre estuvo abierta y no eh sabido escapar.
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