Nunca imaginé que encontraría todo lo que buscaba en alguien hasta que llegaste tú.
Sin promesas vacías, sin máscaras, solo tú, con tu forma de mirar el mundo y de mirarme a mí, siendo la persona más transparente, diciéndome las cosas sin miedo a nada.
Conocerte fue como detener una huida que llevaba haciendo por demasiado tiempo, no porque me hayas atrapado, sino porque por primera vez, quise quedarme, siempre huía de los sentimientos, del amor.
Tenía miedo de salir herida, era muy cautelosa pero tu lograste brindarme un lugar seguro.
Me mostraste que el amor no tiene que doler, que puede ser un refugio y no una tormenta. Que se puede amar con calma, con paciencia, con esa ternura que tú me das incluso en los días más difíciles.
Contigo aprendí que no era yo quien pedía demasiado, solo no había encontrado a quien supiera darlo. Y tú me lo diste todo, sin condiciones, sin medida.
Por eso hoy te miro y te elijo, con todo lo que soy porque contigo no tengo miedo, tengo un hogar.
Hoy te elijo, no porque te necesite para estar completa,
sino porque a tu lado soy la mejor versión de mí.
Prometo cuidarte sin condiciones,
acompañarte sin imponerme,
y amarte incluso en los días más difíciles.
Prometo reír contigo, llorar contigo,
y construir contigo todos los días la vida que soñamos.
Gracias por mirarme con paciencia,
por entenderme sin palabras,
y por hacerme sentir que el hogar no es un lugar,
sino tú.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in