Quedó en el aire un suspiro,
y en mis manos, la ausencia de tus caricias.
Te amé en los silencios,
en los días que ya se fueron,
y encada rincón vacío de tu mirada
quedó un eco de lo que nunca se fue.
La melancolía se instaló
como un perfume que no puedo olvidar,
un perfume a ti
que ya se desvonció en el viento
y dejó mi alma vacía,
como una flor marchita
que aún sueña con la primavera.
A veces, te siento en mis pensamientos,
como una sombra que se escurre
cuando el sol ya se ha ido,
y aunque sé que no estás,
te busco en los recuerdos,
en esos fragmentos de tiempo
que nunca se hicieron eternos.
Mi corazón sigue susurrando tu nombre,
pero en tu mundo ya no ay espacio
para este amor que se disuelve
en el océano de lo perdido.
Y así, entre las sombras de lo que nunca sucedío,
camino, con la melancolía
como mi única compañia.
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