Me seguiré enamorando de ti,
todos los días,
aunque duela.
Aunque el mundo se parta en pedazos,
aunque el tiempo nos arranque la piel,
aunque me cueste el alma.
No puedo evitar sonreír
cuando pienso en ti,
aunque esa sonrisa
se me clave en el pecho
como un cuchillo invisible.
Porque al mirarte confirmo mis certezas:
eres todo lo que quiero en mi vida,
y todo lo que temo perder.
Tu silueta es íntima y maravillosa,
un secreto sagrado entre sombras;
espléndida, mortalmente perfecta.
Tu cuerpo es un arma de doble filo:
hermoso y poderoso,
capaz de salvarme,
capaz de matarme.
En tus manos encuentro refugio,
pero también mi condena;
en tu voz hallo calma,
y en tu ausencia,
mi ruina.
Me seguiré enamorando de ti
en la penumbra y en la luz del día,
cuando cierres los ojos y me sueñes,
cuando el frío me obligue a buscar tu vida.
Tu presencia quema como fuego antiguo,
me devora y me salva a la vez;
me pierde en el abismo de tus besos,
me mata lento…
y me vuelve a nacer.
Y aunque el tiempo intente quebrarnos la piel,
aunque el miedo regrese y el mundo se derrumbe,
seguiré eligiéndote, incluso en la tormenta,
seguiré amándote, aunque todo se queme.
Porque no hay fuerza que arranque tu nombre
de la sangre que late en mis venas;
porque eres mi principio y mi condena,
mi fe, mi locura,
mi eterna promesa.
Paola.z
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