Y me despido, amor,
como se despide a quien se quiso de verdad
y no supo(o no quiso) quedarse.
No te imaginas cuánto dolió.
Cuántas noches deseé —con una fe casi ingenua—
que pudieras ver
todo lo que yo creía posible entre nosotros.
Pero amar también es entender
que no se puede obligar a nadie
a amar como una quisiera.
Deseo que seas feliz.
De corazón.
Que alcances todo aquello
que una vez me confesaste
en voz bajita, bajo la luna.
Me hubiera gustado ser parte,
pero parte de amar
es aprender a soltar
cuando ya no queda lugar
ni siquiera para las palabras.
Tal vez algún día
nos crucemos frente al mar
y podamos reírnos
de lo mucho que nos quisimos.
Por mi parte, solo puedo decir
que fuiste una parte hermosa de mi vida,
y también alguien
a quien ya no quiero volver.
Así que, para que nada nos separe,
que ya nada nos una.
Te amo de una forma
que no sé explicar,
pero ya no me desordena tu ausencia.
Te amo como se ama lo inevitable,
con gratitud y distancia.
Porque somos distintos,
y eso también es una realidad.
Me alegra saber que estás bien.
Y confío en que, algún día,
yo también encontraré
a quien me elija sin dudar.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in